miércoles

¡Mejor a rayas!


















¡Nos encanta este perrito! ¿Veis qué cara tan graciosa tiene ya en la portada? ¿Cómo? ¿Que no parece un perro? ¡Ya estamos otra vez! ¡Todos lo confundís con otros animales! ¿Un osito? ¿Una oveja? ¡No, hombre, es un perrito! 

Lo sé, es tan blanquito y está tan limpio que a veces ni se le ve en un fondo claro, ¡como si fuera un fantasma! "Un día fue a la nieve y nadie pudo verlo" (me encanta la carita triste que Copo pone en esta página, ¡todo él es ojitos y boquita!). Al final vais a conseguir que Copo no quiera ser él mismo y se disfrace. ¿Y qué le pasará si se pinta de negro? Claro, nadie lo verá en la oscuridad, pobrecito. 

Guisantito escoge la última ilustración de Ana Guerrero como su favorita (¡cómo se reía al ver a Copito pintado a rayas!). Lo cierto es que también he sentido cómo le alegraba oírme exclamar "¡Ras! ¡Ras! ¡Ras!" cada vez que se pintaba de colores o ladraba un divertido"¡Guau, guau!" para que los demás animales lo reconocieran como un perro. ¿Por qué les llamará tanto la atención las exclamaciones a los guisantitos? Debo de poner voces muy divertidas mientras leo (¡hasta he mirado por la ventana para que nadie me viera poner cara de perrito enfadado!). 

Lo cierto es que el texto de Andrés y Ana Guerrero para Anaya es una delicia: sencillo pero encantador. ¡Viva la originalidad! 


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Un perro blanco
Ana y Andrés Guerrero
Anaya, 2010




Banda sonora: Happier, de A Fine FRenzy

martes

Comparte con otros niños, Guisantito



En este momento todo gira en torno a Guisantito. Nada le hace competencia en el mágico lugar en el que está. Se lleva mis mejores nutrientes (sólo hace falta comprobar el estado ínfimo de mis defensas, ¡atchís!) y el lugar más cómodo que se pueda encontrar (¿alguien lo duda?). Eso sí, cuando salga de esa cómoda cuna y vaya creciendo deberá aprender a compartir. Su mamá ya no irá siempre con él y no lo mirarán con expectación (¡oh, en esa panza hay un guisantito creciendo!).


El libro de hoy parecía de primeras demasiado infantil, pero finalmente me ha agradado su lectura. Ya, algunos os preguntáis: ¿demasiado infantil para Guisantito? y explico esto: en "Los libros del guisantito" no busco reseñar libros "fáciles" de leer sino infantiles. Mis favoritos en realidad son los álbumes ilustrados, no aptos para todos los peques y mucho menos para todos los grandes. Aunque algunos penséis que Guisantito no entiende nada de lo que yo le digo (vale, cedo en que no sea capaz de comprender la Teoría de las supercuerdas, pero eso debe ser por influencia mía no por incapacidad propia), debéis entender que yo no busco libros para un niño que aprende a leer por sí mismo, sino tiernas lecturas que nos hagan disfrutar con sus historias e ilustraciones a ambos. Son mis sensaciones las que le hago llegar, emociones de inocencia, sorpresa, curiosidad, embeleso, alegría...

En principio "¡Comparte, por favor! Historias de Conejito" aparentaba ser un librito para niños pequeños, no para mamis que disfrutan leyendo con sus hijos. Pero, ¿quién lo iba a decir?, la sencillez de su historia se ayuda de las caritas preciosas de dos personajes que querremos seguir conociendo: Conejito y Ardilla. Reconozco que me ha engatusado la sonrisa del blanquito conejo que presta sus juguetes y que me encanta poder escribir en una reseña la palabra "ardillita" (así me llamaba mi gran amigo Antonio de niña y cada vez que pronuncio esas letras seguidas se me pone carilla de traviesa mellada).

El libro, como bien anuncia en su portada, trae sorpresas en sus páginas. Guisantito ha elegido como favorito quizá el más sencillo de los pop-ups y lengüetas que aparecen, pero no por ello el menos lindo; la ilustración representa a Conejito y Ardilla sumergidos en una piscina hinchable (¡tiene tapón!). El protagonista de la historia lleva gafas de bucear (creo que a Guisantito eso le ha hecho mucha gracia) y con la ayuda de la ingeniería de papel de Bruño, moviendo una pestaña Conejito acerca un barquito hasta Ardilla. La fuerza con la que hay que empujar la pestañita y el movimiento del barco tambaleante (como si navegara por un auténtico océano) es adictiva (barco va, barco viene, barco va, barco viene...). A mí, como infantil mamá guisante que soy, me ha gustado la manera en que el personaje de Ardilla (atado con un cordón rojo al libro) se pega en otra de las páginas al culo adhesivo de Conejito mientras monta en triciclo. Aquí encontramos añadido el sentido del oído: ¡me encanta el sonido que hace Ardilla al despegarse!

Nota:
Este libro lo hemos disfrutado con el divertido Carosone de fondo.
Aviso:
No entiendo su dialecto (vaaaaaaaaaaaale, hablo de dialecto cuando tendría que decir su idioma en general). Si comprueban que alguna letra no es adecuada para niños...¡Sssshhhhhhhhhhhh!



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Comparte, por favor
Bruño, 2008



BS:  Renato Carosone


Princesas sabias


Con las Piezas Líricas de Grieg de fondo, Guisantito escucha el primer libro leído especialmente para él. Se llama "Los príncipes azules destiñen", publicado en Beascoa, y ya sólo el título me encanta. Está escrito e ilustrado por Teresa Giménez y es realmente una monería.

Siguiendo con lo expuesto en la paradoja de Schrödinger, Guisantito no será niño o niña hasta que no deje ver si tiene pistolilla o no (¡el próximo martes!) . Tenga lo que tenga entre esas piernecillas modosas, esperamos darle una educación abierta y libre de la mayor cantidad de prejuicios. Lo cierto es que me alegra que libros como éste vayan a ayudarme en su formación desde la más tierna infancia (¡y tan tierna!).

El humor y la ruptura de tópicos se unen aquí en una sencilla historia de búsqueda del amor ideal. Nunca es temprano para aprender que no debemos dejarnos llevar por ciertos roles y metas impuestos desde fuera. Cada cual tiene su propio camino y lo perfecto para uno no ha de serlo para los demás.

Nuestra princesa de cuento vive obsesionada con la idea del príncipe azul. Cada personaje tiene su propia imagen de ese ideal pero un día la protagonista se encuentra con una maravillosa verdad, su propio príncipe:

"¡Y luego apareciste tú! Y no eras azul, ni perfecto, ni eras verde, ni amarillo... ¡Eras de todos los colores!"

Qué bonita representación de la felicidad amorosa: "eras de todos los colores". ¿No es preciosa la imagen?

A Guisantito y a mí nos ha gustado la sencillez de la ilustración, que evoca un mundo tranquilo y sin complicaciones. Especialmente nos han encantado las páginas en las que hay príncipes azules tendidos como colada desteñida o la originalidad de los árboles del cuento (¡sus copas son corazones sobre troncos a rayas naranjas!).

Eso sí, a ambos nos queda una curiosidad, ¿quién es la simpática gatita que acompaña a la protagonista en sus páginas? ¿Es la gata de la autora? Nombra a un gato en su presentación, pero... ¡queremos saber más de ese gato! Parece tan lindo en su versión ilustrada... De esa forma no me da por estornudar (ya, mi gripe sí lo hace, pero la gripe se pasa, la maldita alergia gatuna no).


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Los príncipes azules destiñen
Teresa Giménez
Beascoa, 2008













Primeras palabras

Ya. Lo sé.
Sé que Guisantito no llega a los 5 meses, que parezco una loca hablándole a mi tripa y que a las 18 semanas pueda ya oír desde el vientre materno no significa que entienda nada.

Sí, ¿y?
Yo voy a leerle. Aunque no entienda en verdad las palabras sé que sentirá mi sonrisa y mi curiosidad por los pequeños personajes de estas historias.

Este va a ser su diario de lectura.
Va por ti, Guisantito.



Foto: Inma Alcázar