miércoles

Mañanitas de San Juan

Serán las hormonas revolucionadas que en este momento me dominan o quizá sea el cansancio que esté haciendo de las suyas. Sea como fuera, a pesar de conocer desde cría la historia de Tristán e Iseo (o Isolda, como prefieren llamarla otros), al llegar a las últimas páginas rodaban lágrimas por mi mejilla. Qué sensiblona estoy. Ayer sufrí tal ataque de risa en danza del vientre que hasta lloré y hoy lloro y no de risa. Qué cosas.

Lo cierto es que en esta versión de la historia Béatrice Fontanel trata con delicia cada detalle. Es fácil poner voces a las intervenciones de los personajes y la narración permite asombrar a Guisantito con silencios dramáticos y entusiasmos varios. Una cosa me queda clara tras la lectura: voy a leer muchas historias de dragones para él (¡le encantan!).

Los dibujos de Aurélia Fronty están llenos de detalles que encandilan a Guisantito. Yo me quedo con el colorido, unas veces gaugueano, otras mironiano. No miento si confieso que me he atado a sus rojos, naranjas y turquesas sin pestañear. Qué extraño poder emerge a veces de los colores planos.



Esta obra sin duda volveré a leérsela a Guisantito. Ya entonces tendrá nombre y hablará, pero yo querré seguir leyéndole amorosamente como si aún lo custodiara en mi panza.

Cierro esta reseña con un apunte de mujer encinta.
Qué alegría, a mi edad, conocer en carne propia el ardor. Gorditas del mundo, si conocéis algún remedio que funcione decídmelo (la leche blanca ni la mencionéis, sólo pensarlo me dan náuseas).


Banda sonora: Cascanueces de Tchaikovsky






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Tristán e Iseo
Béatrice Fontanel y Aurélia Fronty 
Edelvives, 2010

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