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sábado

¿Dónde está...?

Cómo pasa el tiempo... Álvaro ya no es ningún guisantito. Qué duda cabe. Nos encontramos con los primeros pasos, la primera fiebre, las primeras caídas, los primeros avances con el lenguaje y muchos más kilos de los que cabría esperar en un pequeño guisante. El día a día es un no parar: toda madre lo sabe. Y es que si ya antes era curioso, con nueve meses parece querer saberlo todo. Como puede además moverse donde quiera, alcanzar objetos altos, gatear bajo las mesas, levantar alfombras, abrir cajas, etc.,  todo llama su atención. Sigue mirando a su alrededor como si quisiera comerse el mundo. Los espacios nuevos le requieren gran tiempo de análisis; ¡parece memorizar la posición de cada objeto! A veces parece que sólo tiene ojos (¡y pestañas, qué envidia!).

El libro de hoy lo venimos leyendo ya tiempo y hasta podemos decir que lo tiene sobado de más (ejem, y mordido también). "¡Splis! ¡Splas!" es uno de los títulos de Sonidos sorpresa editados con gran acierto por Bruño. De formato considerable, esquinas redondeadas, hojas gruesas y llamativos colores, este libro cuenta con la diferencia de incluir sonidos en sus pestañas. Ya hemos hablado de ambas cosas en estas reseñas; no creo que haya nada más divertido para un niño de esta edad que el poder descubrir objetos bajo solapas o encontrar asociado un sonido a los personajes escondidos. El contenido del libro está perfectamente presentado, con bonitas fotografías, letras grandotas, objetos claramente representados y simpáticos bebés sonrientes. En las páginas pares hallamos a un bebé en un momento del baño (secándose, en la bañera) y a su alrededor vemos un escenario con divertidos objetos (regaderas, barquitos, redes de pescar...). El texto nos induce a ayudar al protagonista ("El bebé no encuentra su pececillo... ¿Dónde estará escondido?") y en las páginas impares tendremos la oportunidad de guiar a nuestro pequeño a encontrar el objeto en cuestión levantando diferentes solapas hasta acertar. Los textos de Dawn Sirett permiten interactuar con el pequeño en un diálogo ameno ("¿Dónde estará?" "¡No, no, aquí no está!"). Un detalle interesante es que no todas las solapas se levantan en el mismo sentido, lo que mueve al bebé a no acostumbrarse a un sólo movimiento de pestaña, sino que habrá de manosear con su deditos y averiguar hacia dónde puede abrirlas. Si a todo esto sumamos los divertidos sonidos que se activan al encontrar la pestaña ganadora damos con un acierto para regalar y leer a nuestros cachorros. Una monería que sin duda os alegraréis de tener en casa, pues además podréis escoger entre otros simpáticos títulos de la colección (con animales de la selva, vehículos...). Por experiencia os aconsejo cuidado a la hora de acercar las pestañas a la boca de los pequeños... En esta etapa todo está tan apetecible...



Y de fondo Jo Hamilton

lunes

Shhhhhhhhhh

Cada día Guisantito se muestra más simpático. Cierto es que cuando llega a un lugar nuevo o con gente que no conoce precisa de un tiempo de curioseo; sólo cuando ya ha escaneado todo su alrededor despliega su talante más cautivador. Caras de pirata, sonrisas infinitas, carcajadas imitadas aún con torpeza de aprendiz, silabeos encantadores, son sólo una parte de su repertorio de monerías. Otras muestras de simpatía (siempre con la sonrisa en la cara) son las palmitas, adiós-adiós, hola-con-la-manita, no-sé no-sé con los hombros o baila-baila-baila. Distingue ya a determinadas personas dentro de su escala de interés. Los bebés como él no le llaman la atención, pero sí los niños más mayorcitos, especialmente cuando le incitan al juego. ¿Os imagináis cómo se comporta entonces con sus hermanos mayores, que le adoran y regalan todas las gracias y mimos del mundo?

Esta noche hemos marcado un antes y un después en las rutinas del peque. Tengo decidido que cuando estén aquí M. y R. serán ellos quienes les lean. ¡Cómo ha disfrutado! Su hermana ha visitado nuestro ya libro favorito "La gallina Cocorina". Cada vez que la protagonista consolaba a sus polluelos con un "abrazo del ala" se estrujaban entre risas. El hermano ha sido más audaz y ha leído un cuento inquietante, de extraños sonidos en la noche. Éste va a ser nuestro libro de hoy: "¡Cuánto ruido!"

Del prestigioso ilustrador Max y publicado con redondeadas esquinitas por Anaya, "¡Cuánto ruido!" es un libro ideal para la hora de dormir. Que conste que es sólo apto para lectores sin vergüenza y con mucha gracia, pues está lleno de soniditos que deben exagerarse todo lo posible. También conviene imitar el sigilo que Dani y su amiga Renata muestran cuando se aventuran en la oscuridad de la casa para averiguar qué extraño sonido no deja que duerman. Las ilustraciones, de negro y grueso trazo, divertidas formas y encantadores ambientes, resultan llamativos para los más pequeños. Personalmente me quedo con las largas patas de Renata y la carita divertida de Dani, son geniales.



Y las hojas tintineando de fondo con Julie Peel

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¡Cuánto ruido!
Max
Anaya, 2004