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sábado

De mayor seré...

Es divertido. A veces jugamos a adivinar cómo el futuro caerá sobre las cabecitas de nuestros familiares más pequeños. Imaginamos un sobrinito director de cine o una primita economista, un abogado, un diplomático o un profesor. Nada nos puede ayudar a predecir los días venideros salvo la personalidad que ya muestran de pequeños, pero no deja de ser amena la tarea de vislumbrar el futuro para otros.

Si miro atrás sigo sorprendiéndome cómo mis pasos han derivado en mi actual destino. Dudas, caídas, desconciertos y miedos no han faltado, pero me doy por satisfecha al menos en reconocer que en cada estación he ido aprendiendo hasta ser quien ahora soy (sí, claro, con mis múltiples defectos aún por limar). 

El libro de hoy, Yo quiero ser..., cuenta cómo una princesa, sobre la que recaen al parecer muchas expectativas, se plantea su futuro. Ella comprende que algo habrá de pasarle para llegar a ser ese alguien que "supuestamente" ha de llegar a ser, pero no sabe quién es ese alguien ni cómo podrá llegar a serlo. 

El destino habrá de derivar en nuestros propios pasos y quizá alguien pueda ayudarnos en el camino. Los consejos son la mayoría de las veces meros ecos de la verdad y no siempre tiene que ser la nuestra. La princesa del libro, a la que para nada debéis imaginar cursi y vestidita de rosa pues más bien parece un niño gamberro, sólo encontrará orientaciones condicionadas. Una respuesta sola encontrará pura y sincera: sé tú misma.

Cada cual (bebé, princesa, sobrino) encontrará su propio camino. Quién sabe, quizá algo que nosotros digamos tenga sin saberlo algún tipo de consecuencia en sus vidas, pero la alegría de haberse forjado el propio destino pertenece a cada uno.

Podéis imaginar cómo se ha reído Guisantito al ver en una escena el culete de la protagonista. La princesita ha decidido ser valiente y se propone quitar ella misma las arañas de la bañera. Ja, ja, ja, está monísima con su corona y su culete al aire.


Las ilustraciones son realmente monísima y vale la pena detenerse en detalles como los ratoncitos robando comida, el osito de peluche calzado con los tacones de mamá, el menino colgado en el tendedero o el gato a punto de ser maltratado por un ratón.

Buscaremos más libros de Tony Ross. SM ha publicado varios donde esta simpática princesa es protagonista.



Música de fondo: Oh boy, de Miss Li

domingo

Contando ovejitas


Menuda semana llevamos Guisantito y yo... Entre charlas, resfriados, últimos exámenes, evaluaciones, compras y demás no hemos tenido tiempo de contar qué nos han parecido las lecturas de la semana. Iremos rescatando los libros uno a uno recordando qué nos pareció en su primera "hojeada", aunque será difícil no impregnar nuestras palabras con la impresión de la segunda lectura. 

Comenzaremos hablando de Sueños de lana, un álbum de 40 páginas, escrito e ilustrado por Mercè Sendino. Aunque hace años que no hago bufandas (aprendí de Abuela Guisante el punto derecho y el punto revés) al mirar la portada de este libro se me antojaba delicioso tejer con agujas nuestros sueños como parece sugerir la portada de este libro. Para erigir sueños lanudos las ovejitas primero tendrían que darnos las madejas, después elegiremos el color con el que teñiremos su lana y luego, punto a punto, iremos construyendo el mundo entero.

Susana es la protagonista de esta historia. Sus padres tienen una fábrica de lana y esa es toda una ventaja porque cuenta con material suficiente como para tejer caracoles, vías de tren, escaleras que salvan a princesas, alas de ángel, mares enteros o incluso lunas espectaculares. El mundo soñado por Susana se construye con madejas oníricas, llenas de frescura calentita. Seguro que os gusta visitarlo. 

Nos hemos reído mucho al ver a las ovejitas todas en fila para entregar su lana semanal (ésta creemos que es la más divertida ilustración de todo el álbum, ¡no hay duda! ¡Menuda pinta tienen de pie esperando con sus madejas en la patita!).

A Guisantito le ha encantado la idea de subirse a un ovillo gigante con la forma del planeta. Le he puesto los dientes largos diciéndole que por Navidad he pedido una pelota enooooorme de Pilates para hacer ejercicios de gordita. Jajaja, ¡lo que nos vamos a divertir! 

En la colección Estrella Polar de Ediciones Brosquil podréis encontrar este bonito álbum para que podáis conocer qué sueños teje Susana. 



Y vosotros, ¿con qué tejéis vuestros sueños? Yo estos días bailo despacito con las manos en la panza. Me gusta pensar que Guisantito mira hacia arriba sonriendo, notando mi balanceo. 


Banda sonora: Dinata Dinata, Eleftheria Arvanitaki en directo


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Sueños de lana
Mercè Sendino
Brosquil, 2008

miércoles

Mañanitas de San Juan

Serán las hormonas revolucionadas que en este momento me dominan o quizá sea el cansancio que esté haciendo de las suyas. Sea como fuera, a pesar de conocer desde cría la historia de Tristán e Iseo (o Isolda, como prefieren llamarla otros), al llegar a las últimas páginas rodaban lágrimas por mi mejilla. Qué sensiblona estoy. Ayer sufrí tal ataque de risa en danza del vientre que hasta lloré y hoy lloro y no de risa. Qué cosas.

Lo cierto es que en esta versión de la historia Béatrice Fontanel trata con delicia cada detalle. Es fácil poner voces a las intervenciones de los personajes y la narración permite asombrar a Guisantito con silencios dramáticos y entusiasmos varios. Una cosa me queda clara tras la lectura: voy a leer muchas historias de dragones para él (¡le encantan!).

Los dibujos de Aurélia Fronty están llenos de detalles que encandilan a Guisantito. Yo me quedo con el colorido, unas veces gaugueano, otras mironiano. No miento si confieso que me he atado a sus rojos, naranjas y turquesas sin pestañear. Qué extraño poder emerge a veces de los colores planos.



Esta obra sin duda volveré a leérsela a Guisantito. Ya entonces tendrá nombre y hablará, pero yo querré seguir leyéndole amorosamente como si aún lo custodiara en mi panza.

Cierro esta reseña con un apunte de mujer encinta.
Qué alegría, a mi edad, conocer en carne propia el ardor. Gorditas del mundo, si conocéis algún remedio que funcione decídmelo (la leche blanca ni la mencionéis, sólo pensarlo me dan náuseas).


Banda sonora: Cascanueces de Tchaikovsky






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Tristán e Iseo
Béatrice Fontanel y Aurélia Fronty 
Edelvives, 2010

martes

Princesas sabias


Con las Piezas Líricas de Grieg de fondo, Guisantito escucha el primer libro leído especialmente para él. Se llama "Los príncipes azules destiñen", publicado en Beascoa, y ya sólo el título me encanta. Está escrito e ilustrado por Teresa Giménez y es realmente una monería.

Siguiendo con lo expuesto en la paradoja de Schrödinger, Guisantito no será niño o niña hasta que no deje ver si tiene pistolilla o no (¡el próximo martes!) . Tenga lo que tenga entre esas piernecillas modosas, esperamos darle una educación abierta y libre de la mayor cantidad de prejuicios. Lo cierto es que me alegra que libros como éste vayan a ayudarme en su formación desde la más tierna infancia (¡y tan tierna!).

El humor y la ruptura de tópicos se unen aquí en una sencilla historia de búsqueda del amor ideal. Nunca es temprano para aprender que no debemos dejarnos llevar por ciertos roles y metas impuestos desde fuera. Cada cual tiene su propio camino y lo perfecto para uno no ha de serlo para los demás.

Nuestra princesa de cuento vive obsesionada con la idea del príncipe azul. Cada personaje tiene su propia imagen de ese ideal pero un día la protagonista se encuentra con una maravillosa verdad, su propio príncipe:

"¡Y luego apareciste tú! Y no eras azul, ni perfecto, ni eras verde, ni amarillo... ¡Eras de todos los colores!"

Qué bonita representación de la felicidad amorosa: "eras de todos los colores". ¿No es preciosa la imagen?

A Guisantito y a mí nos ha gustado la sencillez de la ilustración, que evoca un mundo tranquilo y sin complicaciones. Especialmente nos han encantado las páginas en las que hay príncipes azules tendidos como colada desteñida o la originalidad de los árboles del cuento (¡sus copas son corazones sobre troncos a rayas naranjas!).

Eso sí, a ambos nos queda una curiosidad, ¿quién es la simpática gatita que acompaña a la protagonista en sus páginas? ¿Es la gata de la autora? Nombra a un gato en su presentación, pero... ¡queremos saber más de ese gato! Parece tan lindo en su versión ilustrada... De esa forma no me da por estornudar (ya, mi gripe sí lo hace, pero la gripe se pasa, la maldita alergia gatuna no).


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Los príncipes azules destiñen
Teresa Giménez
Beascoa, 2008