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domingo

Acuarela en inglés

Es gracias a una buena amiga que conocemos a Oliver Jeffers. Tenemos en casa varios libros ilustrados en inglés pero quizá los que voy a reseñar hoy son de mis favoritos. De hecho uno de ellos lo tenemos repetido pero en diferentes ediciones: tapa blanda y tapa dura. Empecemos:



















Lost and Found, The Way Back Home y How to Catch a Star son tres historias de corte muy parecido, pero no nos importa que el esquema narrativo a veces se parezca pues Jeffers acierta en cada argumento de forma simple y original. El protagonista común, con su jersey de rayas y sus vaqueros, se encuentra siempre con algún objetivo que cumplir: lograr cazar una estrella, mandar a casa a un pingüino que aparece un día en su puerta o arreglar una nave espacial y una avioneta que han quedado sin combustible en plena luna.

La originalidad de las soluciones siempre recae en una fantasía desbordada más cercana a un niño que a un escritor adulto. Adoro el espíritu poético que reluce tanto en los textos como en las ilustraciones: cómo el protagonista caza estrellas con un salvavidas o  navega por el océano con un paraguas. Las ilustraciones combinan el aire del Principito con contrastes de color perfectamente acabados en delicadas acuarelas.

Me llama particularmente la atención la manera de resolver el diseño del rostro del protagonista. La nariz marca un eje vertical que divide en dos la cara, variando en ella la sombra dependiendo de la luz que recaiga. El cuerpo está diseñado de forma muy simple, pero gracias a la manera de definir piernas y brazos el resultado es siempre expresivo y divertido.

Podéis encontrar una edición en un solo paquete de estos tres títulos en un tamaño muy manejable apto para llevar a cualquier sitio. Las tapas duras protegen los libros de los manoseos infantiles y es fácil de guardarlos de nuevo en la caja.

Si estáis buscando textos accesibles en inglés  y de cuidada estética no dudéis en elegir a Jeffers. Además los encontraréis a buen precio, algo que siempre resulta conveniente en estos tiempos.







viernes

Una cuestión de huevos

Leemos, claro que leemos. Leemos, por ejemplo, cómo el pollito Pío nos muestra los números y cómo la gatita Lúa nos enseña los opuestos mientras comemos. Pero también leemos libros ilustrados, ¡y nos encanta!

Al principio el pequeño lobito* bostezaba o gruñía, pero ya hemos encontrado la posición idónea para leer juntos. Cuando le doy pecho a veces le narro mientras me mira fijamente a los ojos, pero la postura que más nos gusta es compartiendo techo: boca arriba los dos en la cama. Así yo leo y él observa las ilustraciones. ¡Se queda embobado!

A lo que no nos da tiempo es a contar lo que leemos. ¡Tenemos tantas cosas para hacer! Papá presenta un libro el martes y andamos metidos en dossieres de prensa, marcapáginas, invitaciones... Además, mamá aún tiene médicos y líos.

Hoy por fin vamos a contar qué nos pareció "Tamino Pingüino y el asunto del huevo". Empezaremos por decir que este libro ya se leyó antes de aparecer en casa Guisantito. Eso sí, la lectura de ahora ha sido mucho más rica. Primero por cómo nos hizo recordar ciertos momentos de los primeros días junto al pequeño y segundo por la enorme sonrisa con la que Álvaro respondió tras la lectura a "¿te ha gustado?" Su madre casi se hace pipí de alegría. Sobra decir cómo me sentí al leer lo siguiente:

Papá y yo nos sentamos muy orgullosos sobre el huevo para empollarlo. Días tras día, noche tras noche. Fue bastante duro. Nos turnábamos para dormir.

Jajaja. Sí, el pequeño Álvaro nació de noche ya (durante un Barça-Madrid) y coger el ritmo de sueño nocturno nos ha llevado casi dos meses. El peque prefería mirar las cortinas y jugar a tener los ojitos cerrados. Y como además es comilón... ¡Imaginaos!

Creo que esta historia dará pie a muchas preguntas cuando mi precioso niño sea más grande. El libro es de hecho una motivación para la curiosidad sobre la verdad del "dónde vienen los niños". Christian Berg y Carola Holland  juegan sabiamente con las posturas habituales de negación y vergüenza de los adultos ante el tema. Suerte que la naturalidad de mamá pingüino acaba triunfando y Tamino, el protagonista, conseguirá saber cómo nacen los pingüinos y así poder reconciliarse con su chica, que lo tiene por demasiado infantil para mantener una relación seria.

Las ilustraciones llenas de contrastes cromáticos llamaron mucho la atención del enano. Blancos y negros pingüinosos y azules y amarillos llenan las páginas de esta preciosa historia publicada por Juventud.

¿Debo insistir en cómo se iluminó mi mirada cuando el peque sonrió al final de la lectura?

Y ahora os dejo, que se acaba de despertar. (Qué reguapo está, ay)



*nombre usado por su padre y cada vez más aceptado en la casa por sus lindos y habituales aullidos