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miércoles

Mañanitas de San Juan

Serán las hormonas revolucionadas que en este momento me dominan o quizá sea el cansancio que esté haciendo de las suyas. Sea como fuera, a pesar de conocer desde cría la historia de Tristán e Iseo (o Isolda, como prefieren llamarla otros), al llegar a las últimas páginas rodaban lágrimas por mi mejilla. Qué sensiblona estoy. Ayer sufrí tal ataque de risa en danza del vientre que hasta lloré y hoy lloro y no de risa. Qué cosas.

Lo cierto es que en esta versión de la historia Béatrice Fontanel trata con delicia cada detalle. Es fácil poner voces a las intervenciones de los personajes y la narración permite asombrar a Guisantito con silencios dramáticos y entusiasmos varios. Una cosa me queda clara tras la lectura: voy a leer muchas historias de dragones para él (¡le encantan!).

Los dibujos de Aurélia Fronty están llenos de detalles que encandilan a Guisantito. Yo me quedo con el colorido, unas veces gaugueano, otras mironiano. No miento si confieso que me he atado a sus rojos, naranjas y turquesas sin pestañear. Qué extraño poder emerge a veces de los colores planos.



Esta obra sin duda volveré a leérsela a Guisantito. Ya entonces tendrá nombre y hablará, pero yo querré seguir leyéndole amorosamente como si aún lo custodiara en mi panza.

Cierro esta reseña con un apunte de mujer encinta.
Qué alegría, a mi edad, conocer en carne propia el ardor. Gorditas del mundo, si conocéis algún remedio que funcione decídmelo (la leche blanca ni la mencionéis, sólo pensarlo me dan náuseas).


Banda sonora: Cascanueces de Tchaikovsky






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Tristán e Iseo
Béatrice Fontanel y Aurélia Fronty 
Edelvives, 2010

Cuando un dragón se enamora...

¡Monísimo! Definitivamente Ana y Andrés Guerrero me tienen enamorada.

Hoy hemos conocido gracias a Anaya el libro "El dragón frío". Y es, a pesar de su sencillez, una historia tremendamente divertida. Bien es cierto que mientras iba leyendo sus páginas tenía que ir explicándole a Guisantito ciertos códigos de la conducta romántica (aún no conoce la costumbre de enviar flores a quien te gusta y menos aún entiende cómo es el cosquilleo que te llena la cabeza y el estómago de mariposas cuando estás enamorado).

El pobre dragón protagonista siempre ha tenido el complejo de no poseer la cualidad característica de los de su especie: el fuego interior. Ni estufas ni bufandas consiguen que Óscar se caliente. Su aliento es frío y su piel apagada y azul. Ni doctores ni pócimas consiguen ayudarle.

Pero el amor todo lo puede e incluso fuerza a la casualidad a un tierno cortejo dragonil. Óscar, que se había hecho todo un dragoncete hecho y derecho sin ni siquiera encender una vela de un soplido, consigue gracias a un beso subir su temperatura. ¡Y de qué manera!

Guisantito, tras mis breves explicaciones, ha comprendido a la perfección el humor latente en estas páginas y se ha reído mucho. Su ilustración favorita es aquella en que Óscar va cambiando de color gracias a la acción de los labios de la dragoncita. A mí me encantó cómo luce entre bufandas y estufas con carita asustada.

Lo cierto es que para ser tan cortito este libro da mucho juego para explicar un montón de temas al peque. Y los dibujos son tan lindos...



BS: Jumeji´s theme, de Ara Malikian


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El dragón frío
Ana y Andrés Guerrero
Anaya, 2010